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Dietas de ayuno:
Cuando nos saltamos el desayuno o la cena o dejamos de comer por un período de tiempo prolongado, el cerebro no encuentra el combustible que necesita para funcionar. Como la prioridad de tu organismo es la salud del cerebro, el músculo se sacrifica para brindarle combustible, al perder tu músculo el gasto de calorías disminuye, ya que cada kilo de músculo te ayuda a quemar 45 calorías al día. Este es precisamente un mecanismo de defensa del organismo diseñado para sobrevivir en épocas de hambre.
Con las dietas de ayuno bajas de peso a gran velocidad pero la mayoría de lo que pierdes es agua y músculo, y como tu metabolismo se vuelve lento recuperas fácilmente el peso perdido y más.
Dietas sin carbohidratos:
Este tipo de dieta te permite comer todas las proteínas y grasas que desees pero te prohíbe el consumo de carbohidratos.
Como el cerebro necesita carbohidratos para funcionar te pasa lo mismo que con las dietas de ayuno; pierdes músculo y agua. Pero además como te dejan comer toda la carne, quesos, embutidos y grasas animales que desees aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y con el exceso de proteínas dañas el hígado o riñón. La persona que sigue esta dieta, se siente mareada, con dolor de cabeza y su organismo comienza a producir cuerpos cetónicos que dañan seriamente la salud.